| Como el 85% de los brigadistas
suizos, Hutter pertenecía a la clase obrera y era consciente
de que en aquellos tiempos de paro masivo era difícil ascender
socialmente.
"Sabía que no me quedaba otro remedio
que vender mi fuerza laboral. No podía pedir mucho porque
la armada de mano de obra barata era demasiado grande. Por eso quería
ir a España. Esa República defendía la distribución
justa de la riqueza, combatía los privilegios de la nobleza
hereditaria y rural parasitaria, valoraba a las personas según
su conducta, sus capacidades y sus valores intrínsecos, y
luchaba por el humanitarismo y la igualdad." (Spanien im Herzen,
1996)
Idealismo humanitario
En
dos decretos promulgados en agosto de 1936, el
gobierno suizo había prohibido a sus ciudadanos
ayudar a la II República española.
Para no levantar sospechas, Hutter compró
un billete de tren hasta Besançon (Francia)
y consiguió entrar en España desde
Portbou, con su pasaporte suizo, un carné
de socio del Frente Antifascista y una carta de
recomendación del Comité de Narbona.
En Barcelona se alistó en la centuria de
Thälmann.
"Ahora la vida tenía sentido. Veía
claro por qué me había ido de mi patria. Por fin encontraría
las palabras justas para explicar a mis allegados el motivo de mi
ida. Era un esclavo y lo iba a ser el resto de mi vida. Sin un objetivo
superior para el bien de la humanidad, mi futuro sólo consistiría
en trabajar hasta la muerte. Quería luchar por un mundo justo,
quería hacer algo mejor, algo bueno y útil para el
progreso de toda la humanidad". (Spanien im Herzen, 1996)
Si la participación suiza en la Guerra Civil
española está bien documentada es, en gran parte,
gracias a la meticulosidad con la que Hutter anotó sus vivencias.
Sus acotaciones y fotografías tienen un incalculable valor
histórico .
Para salvar esos documentos, a su vuelta a Suiza
en agosto de 1938, Hans Hutter bajó del tren en Morteau,
última estación antes de la frontera franco-suiza,
y facturó su maleta para que la expidieran a La Chaux-de-Fonds.
"Sabía perfectamente que me iban a controlar en Suiza.
Escondí el resguardo en el calcetín izquierdo."
Dos policías le cachearon en Le Locle, pero Hutter consiguió
volver a la capital relojera después de su condena y recuperar
la maleta.
. Vocación de historiador
"Si
hubiera tenido la oportunidad, sin duda hubiera estudiado historia",
comenta André Hermann, coautor del libro 'Spanien im Herzen'
y amigo de la familia. Conoció a Hutter en 1987 durante una
ponencia sobre las relaciones culturales entre Suiza y España.
"Al día siguiente le llamé y
esa misma tarde Hans empezó a enseñarme todo lo que
había recopilado a lo largo de su vida". Hermann, lingüista
y profesor de español oriundo de Glarus (Suiza central),
tenía motivos personales que le llevaron a redactar las memorias
de Hutter.
"Mi padre era alsaciano y fue reclutado por
los alemanes a los 18 años. A los 20 estuvo ante las puertas
de Moscú y desertó, pero a diferencia de Hans, mi
padre nunca me contó nada de la guerra".
Hans Hutter viajó siempre que pudo a España
para ver a sus amigos catalanes, visitar los lugares de combate
y hacer pesquisas históricas. "A partir de los años
50, visitó las regiones de colonización helvética
en Andalucía. Se fue de parroquia a parroquia, a los museos
locales, y anotó toda la información sobre la antigua
colonización suiza en la región", señala
André Hermann.
La colonización helvética en España
comenzó durante la Reconquista en el siglo XV y siguió
en los siglos posteriores. Durante el reinado de Carlos III muchos
confederados católicos de la Suiza Central emigraron a Andalucía,
y en el siglo XIX cerca de mil suizos de Puschlav (cantón
Grisones) se establecieron en España para fundar los famosos
'Cafés suizos'.
En Suiza... la condena
El
22 de junio de 1938, pocas semanas antes de su regreso a Suiza,
el brigadista anota en su diario:
"La capital catalana sufría ahora más
que Madrid en 1937... Mi partida es transitoria. Así como
una bala fascista atravesó mi busto y una metralla nazi desgarró
el pecho de mi hermano Max, así me abrió el corazón
para siempre España y su maravilloso pueblo." (Spanien
im Herzen, 1996)
Hutter fue condenado en Suiza por "alistamiento
ilícito en un ejército extranjero" y por "inobservancia
dolosa del servicio militar" a seis meses de prisión
condicional, y privado durante dos años de sus derechos cívicos
y políticos.
Los brigadistas sufrieron condenas mucho más
duras que los suizos que se alistaron en la Legión Extranjera
o los cerca de cuarenta compatriotas que lucharon en el bando franquista.
Proporcionalmente, la participación suiza
en la Guerra Civil fue una de las más importantes. Los brigadistas
helvéticos sufrieron las condena
más severas, mientras que en Suecia, Bélgica, Holanda
y Dinamarca los voluntarios recibieron apoyo del Estado para su
reintegración social.
Junto con Irlanda, Suiza fue el primer país
democrático en reconocer el régimen de Franco el 14
de febrero de 1939, antes de la capitulación de la República.
Un hecho que Hutter critica contundentemente:
"Medio año después del golpe
de los generales y dos años antes de la capitulación
de la República, los embajadores suizos ya se arrastraron
ante Franco. Mientras defendieron la mítica 'neutralidad'
como argumento atávico para prohibir incluso a la Cruz Roja
suiza ayudar a España, no les dio vergüenza a los ávidos
buitres alpinos participar con fruición junto con Franco
en el convite de funeral de la República. La Confederación
ni siquiera se molestó en negociar el intercambio de prisioneros."
(Spanien im Herzen, 1996)
"Tengo a España en el corazón"
Hans Hutter concluye su libro con una confesión
entrañable:
"España es para mí la patria
que dio sentido a mi vida y que me ayudó a conocer mejor
a mi propio país. España y su gran pueblo me enseñaron
que el respeto mutuo, la tolerancia y la solidaridad son los únicos
métodos para que la humanidad sobreviva. Tengo a España
en el corazón...". (Spanien im Herzen, 1996)
"España significaba mucho para Hans",
comenta Nelly Hutter, su viuda. "La mitad de su corazón
estaba allí. Me aflige que Hans no pudiera vivir este momento
[la rehabilitación]. Pero luego pienso que a lo mejor lo
ve desde el cielo". |